Fortaleza de Chipude

Fortaleza de Chipude
04-07-2012

Con una altitud de 1.243 metros, destaca en el sector suroccidental de la isla.

Esta Fortaleza, debe corresponder con la denominación Argodey, referida por los cronistas: «... venido a noticia del rey Amaluige la entrada en su tierra y muerte de su hermano, apellidó la isla y fue en busca de los extranjeros matadores de su hermano, a los cuales acometió y dio batalla, y hizo retraer a una fuerza que dice Argodey, toda cercada de peña muy fuerte, la cual no tiene más de una entrada» (Abreu Galindo). Con una altitud de 1.243 metros, destaca en el sector suroccidental de la isla. Hasta el siglo XIX no se hablar de la Fortaleza de Chipude, apareciendo tal topónimo por vez primera en una obra de Juan Bethencourt Alfonso, quien considera dicho lugar como sagrado, tesis que seguir Verneau años más tarde.

Otros investigadores posteriores insistirán en esta significación.

La excavación y estudio del yacimiento, fue realizada en el año 1973 por el Departamento de Arqueología de la Universidad de La Laguna.

Fueron excavadas siete tipos de estructuras, que responden a las siguientes categorías: cabaña circular, redil, conjunto de cabaña-redil, cabaña abrigo y hogar. La datación por Carbono 14 en una muestra de carbón vegetal dio una cronología de 470 ± 60 después de Cristo. Sin embargo, la inexistencia de estratigrafía no permite establecer que no se utilizara con anterioridad. Si parece clara su reutilización posterior.

Según estos estudios, se estimó que debió de tratarse de una zona de hábitat temporal de una comunidad pastoril, que acudiría a dicha zona en busca de pastos.

También pudo servir a los indígenas como refugio en caso de peligro; no descartándose su uso como lugar de reunión por motivos políticos, militares o religiosos.

En todo caso, dicho equipo investigador no estima que la antigua Argodey estuviese poblada permanentemente, dadas las duras condiciones climatológicas que allí suelen reinar (viento, frío, niebla) y la carencia de agua.

Esta Fortaleza reúne, además de sus valores arqueológicos, geomorfológicos y paisajísticos, la circunstancia de ser un lugar donde crecen varios endemismos de la flora gomera